miércoles, 4 de enero de 2017

Movimiento y Tiempo - Día 316

Estuve escuchando una grabación publicada hoy en EQAFE, en la que Sunette habla acerca del deseo o querencia de querer avanzar más rápido en el proceso de parar pensamientos, emociones, sentimientos, imaginaciones, adicciones, conversaciones internas, entre otros componentes y manifestaciones de la mente de uno mismo, y el querer cambiar y todo hacerlo rápido, o la pregunta de “¿estaré haciendo bien mi proceso? ¿Estaré en el camino correcto?” Entre otras experiencias y pensamientos que pueden emerger en relación al proceso, ligándolo al tiempo y el querer el cambio suceder en uno mismo ya, ahora mismo.

Algunos años había escuchado una grabación de Anu acerca del mismo punto, de querer ir más rápido en el proceso o pensar que nos movemos muy lentos en el proceso, pero no lo llevé al punto de hacer introspección y ver realmente cómo de hecho vivo esa experiencia, cómo de hecho existe tal punto dentro de mí en todas sus dimensiones.

Hay algunas experiencias que había tenido que se relacionan de alguna manera a este punto:

  • Deseaba y esperaba en mi proceso poder vivir un día completamente activo, haciendo distintas actividades diarias, como estudiar, grabar, limpieza, escritura, gimnasio, caminar, cocinar, alguna actividad recreativa, etc. Muchas veces me he motivado a empujarme diariamente a tener horarios, dormir a tal hora, despertar a tal otra, de tal a tal hora ponerme a hacer cierta actividad y así, lo cual de hecho creé una estructura rígida e inflexible, y me di cuenta que tiendo a tornarme rígido e inflexible cuando creo una estructura y una organización para mi día. Es bastante interesante porque no me daba cuenta cuando lo vivía, y lo pude entender con mi novia cuando establecíamos cierta organización y ciertas actividades diarias.En relación a este punto he tendido a olvidar el proceso, es decir, día a día ver qué emerge al vivir y aplicarme en mi estructura y organización, y más bien me enfoqué en ‘poder lograr lo que en mi mente esperaba lograr’, llegar a ese punto de ser activo día a día, y que al no tomar en consideración y abrir las experiencias y pensamientos que diariamente emergían, las resistencias tomaban lugar y me salía de mi estructura, de mi organización…no escribía esto, sólo me enfocaba en poder lograr cumplir mis expectativas acerca de cómo quería vivir mis días, siendo una persona activa que hace muchas cosas en el día.


  • Deseaba y quería no tener reacciones en frente de otras personas, quería ser completamente estable e inquebrantable al hablar o relacionarme con ciertas personas en mi vida que eran difíciles de tratar o mejor dicho que ellas me trataban mal. Debido a querer saltar a ese punto de “tus palabras no me afectan”, reprimía muuuuuuuuuuuuuuuuuchas de las cosas que en mi mente y cuerpo emergían, y perdía muchas dimensiones, muchas piezas de información acerca de mis propias reacciones, de mis propios pensamientos. Hoy por hoy no sucede lo mismo, ya que caminé un constructo mental sobre aquella persona, pero día a día tengo ciertas reacciones de superioridad, inferioridad, resentimiento, enojo, culpa que, por supuesto, requiero tomar responsabilidad de, y cambiarme a mí mismo.


Entonces, hay mucho trabajo para mí por hacer, muchos constructos, muchos sistemas, muchos patrones de reacción y pensamiento a tomar responsabilidad y corregir. Y mucho de esto emerge y surge día a día, así que:

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo medir mi proceso y dónde me encuentro en mi proceso de acuerdo al tiempo; a dónde me encuentro ahora, dónde me encontraba ayer, dónde me encontraré mañana, dentro de la creencia de que si hoy me levanto con respecto a un punto, significa que ‘ya lo he trascendido’, ‘ya he avanzado’ en mi proceso, cuando de hecho la realidad es que no es así. El proceso no es medido por el tiempo, sino por el MOVIMIENTO DE UNO MISMO, y tal y como lo dijo Bernard cuando estaba vivo: es una acumulación que uno hace, es la ecuación matemática simple de ‘1+1+1+1 = uno mismo’.

Me perdono a mí mismo por NO aceptarme y permitirme a mí mismo ver, darme cuenta y entender la ecuación de la igualdad y que al tomar responsabilidad de un punto que podría llamar el movimiento de la mente y transformar ese punto en movimiento de uno mismo, ok, entonces qué estoy acumulando en ese movimiento, de qué manera he tomado responsabilidad del punto y qué estoy ganando en ese movimiento en términos de mí mismo, lo cual tiene que ver con quien soy en lo que hago – eso es lo que acumulo en el movimiento, ya sea movimiento mental o movimiento de uno mismo.

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo moverme día a día, en términos de transformar el movimiento mental en movimiento de uno mismo al parar patrones de pensamientos, reacciones, hábitos, conductas que no son lo que es mejor para todos a través de la introspección, investigación, tomar responsabilidad, perdón a uno mismo y cambio práctico, o sea eso es movimiento de uno mismo.

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo vivir y aplicarme constante y consistentemente para acumularme A MÍ MISMO; ese movimiento de la consciencia de mí mismo a hacer introspección, investigación, perdón y cambio práctico, lo cual es vivir palabras como yo mismo.

En el momento y cuando me vea reaccionando a mi proceso en relación a cuánto tiempo llevo en cierto patrón, me detengo y respiro. Me doy cuenta que no se trata acerca del tiempo, sino acerca del movimiento de mí mismo. Me comprometo a mí mismo a preguntarme ¿cuánto tiempo, atención y esfuerzo he dedicado al patrón en sí? Y abrir el punto para de hecho comenzar a crear el cambio a través del movimiento de mí mismo.

Me comprometo a mí mismo a diariamente recordarme moverme a mí mismo a escribir, hacer introspección, investigar, tomar responsabilidad, perdonar y cambiar a través de vivir palabras como yo mismo.

Me comprometo a mí mismo a medir mi proceso en cuanto a cuánto me he movido yo mismo en relación a cierto intervalo de tiempo, reconociendo que no tiene que ver con el tiempo o en cuánto tiempo tengo que trascender un punto, sino más bien en ver cuánto me he movido a mí mismo en cierto tiempo en relación a cierto punto, para de hecho evaluar si requiero abrir más el punto para dar lugar al cambio, si estoy satisfecho con el movimiento y el cambio logrado hasta ahora, qué más puedo seguir mejorando, etc.

lunes, 2 de enero de 2017

Y vos, ¿cuántas veces te diste por vencido? - Día 315


Hoy estuve hablando / sonando el perdón a uno mismo sobre la experiencia de darme por vencido, material que está disponible en EQAFE, por ahora en inglés, pero seguro que en unas semanas estará en español…a medida que sonaba el perdón sobre la experiencia se abrió dentro de mí la comprensión de que si voy a ceder o darme por vencido en una experiencia, ya sea mental o física, sea abrumadora o sutil – esto se aplica igualmente sobre ciertos pensamientos en mi mente – voy a tener que, literalmente, volver a confrontar ese momento, volver a confrontar con la experiencia, volver a confrontar con los pensamientos.

Al ver este punto, lo reflexioné e introspeccioné al grado de ver, darme cuenta y entender que, muchos de los ciclos que aún estoy viviendo, de patrones de conducta y hábitos que en algún momento quise cambiar, al igual que algunas experiencias que no quise ya tener o experimentar, todavía siguen albergando en mi mente y en mi cuerpo porque en los momentos difíciles, se podría decir, en esos momentos donde yo sabía que tenía que cambiar, yo sabía que estaba en el punto culminante donde, ese momento definiría quién soy; ¿voy a seguir siendo un adicto a la experiencia? ¿Voy a continuar permitiendo y aceptando que mi mente; aquellos pensamientos en los que participé, aquellas experiencias a las que cedí y le di el poder y autoridad en algún momento, me definan? ¿Voy a continuar permitiendo y aceptando que mi límite sea esa experiencia de darme por vencido, esa experiencia de sentirme abrumado, aquellos pensamientos que emergen en mi mente que me dicen “ya fue”, “no puedo hacerlo”, “realmente no quiero continuar”, “la próxima será”, “no puedo contra esto”, etc.?

Esto es algo que nos podemos preguntar al traer a nuestra mente esos momentos cruciales y definitivos donde nos dimos por vencido o cedimos a los pensamientos y las experiencias emocionales o sentimentales - ¿por qué me di por vencido? ¿Por qué me acepté y me permití que tales experiencias y pensamientos sean mi límite? ¿Por qué he definido como ‘mis límites’ aquellas experiencias y pensamientos? ¿Por qué no ir más allá de esas experiencias y pensamientos? ¿Quién soy yo al aceptarme y permitirme darme por vencido en tales pensamientos y experiencias? ¿En quién me convierten? ¿Por qué me permití y me acepté convertirme en eso? ¿Por qué no ir más allá de mis límites? ¿Por qué no vivir la palabra expansión de mí mismo al ir más allá de aquellos pensamientos y experiencias?

Me comprometo a mí mismo a investigar y hacer introspección sobre aquellos patrones de pensamiento, reacciones y comportamientos que me he aceptado y permitido darme por vencido y definirme en y como ellos, para perdonarlos y redefinir quién voy a ser en tales momentos al vivir prácticamente la solución / el cambio.

Me comprometo a mí mismo a parar los ciclos de tratar de cambiar y darme por vencido, al realmente investigar y hacer introspección sobre aquellos puntos para reflexionar en quién me he convertido y de hecho cambiar quién soy en pensamiento, palabra y acción en tales momentos.

Me comprometo a mí mismo a recordar que en los momentos cruciales y culminantes de un patrón, donde estoy llegando al punto de querer ceder y darme por vencido, que si cedo y me doy por vencido en tales experiencias, voy a continuar ciclando y reciclando en el mismo patrón por días, meses y hasta años, sin, de hecho, hacer un cambio real y sustancial.

Me comprometo a mí mismo a preguntarme en tales momentos ¿en quién me convierte darme por vencido en tales experiencias y pensamientos en mi mente y cuerpo? ¿Quién quiero ser yo en este momento?

viernes, 30 de diciembre de 2016

Redefiniendo el Presente - Día 314

Estuve escuchando a la entrevista de la crucifixión de Jesús en Eqafe acerca de redefinir la palabra presente y aquí comparto lo que se abrió al escuchar la entrevista. Yo recomiendo escuchar el audio porque ofrece mucho apoyo y asistencia para el proceso de redefinir y vivir palabras, y a mí me ha aterrizado muchísimo para estar más presente en mi día y hacer cambios significativos.



Ok, va:

Me perdono a mí mismo por no aceptarme y permitirme a mí mismo ver mi presente como el momento en el que se encuentra mi presencia, donde estoy aquí, presente para moverme, dirigirme y crear mi vida.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo excusar y justificar en mi presente el por qué estoy cediendo y dándome por vencido a reacciones emocionales y sentimentales que muy bien reconozco y soy consciente de, que participo, es decir, mi presencia está aquí, mi consciencia está aquí, entonces el potencial de cambio está aquí.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo ignorar y reprimir en mi presente el potencial de cambio.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo tener pensamientos tales como “bueno, ya fue, ya estoy en esta reacción, ya me encuentro en este momento, ya la cagué, así que más adelante lo haré, más adelante cambiaré”, entrando en la experiencia de esperanza a que en un futuro me mueva a cambiar, esperando a cambiar, cuando de hecho el potencial de cambio está aquí.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo mantenerme atrapado en los confines de mi mente en la idea y creencia de que cuando estoy en una experiencia en mi mente o ya estoy participando en algo como fumar marihuana o sintiendo el enojo, o por actuar en base a una reacción de deseo, ya no puedo retroceder, ya no puedo cambiar, cuando de hecho sí, mi mente está aquí, la consecuencia de participar en mi mente está aquí, pero aun así el potencial de cambio está aquí, al traer a mi ser al cuerpo y conectarme con mi cuerpo a través del respiro, arraigarme y enraizarme en mí mismo, estabilizarme y dirigir el momento hacia un cambio y una solución.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo ir construyendo y acumulando reacciones en mi mente y en mi cuerpo e ignorar y reprimir estas reacciones acumuladas y construidas sin tomar en cuenta que a medida que mantengo estas reacciones, acumulo más estas reacciones, más tiempo estoy permaneciendo en ciclos, más consecuencias estoy creando y más me pierdo a mí mismo en mi mente, lo cual significa que pierdo el control de mi experiencia, pierdo dirección y el potencial de crear mi propia vida y experiencia como me gustaría.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo acumular reacciones por más de un día.

Me perdono a mí mismo por aceptarme y permitirme a mí mismo postergar el proceso de perdonar mis reacciones emocionales y sentimentales y pensamientos, sin darme cuenta que el hecho mismo de postergar tal proceso, implica el dar autoridad y poder a mi mente para que controle y dirija mi experiencia, palabras y acciones de tal manera que crean consecuencias que definitivamente no quisiera crear para mí y para otros, lo cual también soy responsable en no tomar en cuenta las consecuencias de mi participación en mi mente y en esta realidad física.

Potencial de cambio: mi cuerpo físico está aquí, presente, mi mente está aquí, presente, mi ser mismo está aquí, presente. Las tres partes de mí mismo están aquí. El potencial de cambio existe en un movimiento de mi ser mismo, de respirar, traerme a mí mismo a mi cuerpo físico y ver qué estoy aceptando y permitiendo, evaluar en qué estoy participando, qué consecuencias estoy o voy a crear si sigo permitiéndome y aceptándome participar en mi mente, qué movimientos estoy experimentando, qué se activó y gatilló en mi mente y cuerpo físico, y luego hacerme cargo de haber dado poder y autoridad a mi mente a través del perdón y a través del cambio práctico, es decir, estabilizarme, salir de mi mente para comenzar a darme dirección, poder y autoridad a mí como mi ser mismo. Es un evaluar lo que está aquí, hacerme cargo de mis propias reacciones y tomar una decisión con responsabilidad, claridad y sentido común.

Me comprometo a mí mismo a recordarme cada día que estoy aquí: en mi presente mi presencia está aquí, el potencial de lo que puedo ser está aquí para ser utilizado, de igual manera el potencial de cambio.

Me comprometo a mí mismo a no postergar el proceso de perdón a uno mismo diario, ya que entiendo, me doy cuenta y veo que con cada día que dejo de tomar responsabilidad de mis reacciones, mi mente y mi cuerpo físico, estoy dándole poder y autoridad a mi mente para que dirija y cree mi propia experiencia diaria, al igual que mis decisiones.

Me comprometo a mí mismo a recordarme que mis pensamientos seguirán teniendo control sobre mí mientras yo participe, les dé autoridad y poder para que sigan dirigiéndome y controlándome, y esto puedo parar a través de detenerme por un momento, reflexionar, investigar y hacer introspección sobre mis pensamientos y darme el poder y autoridad a través del perdón para dejarlos ir, al igual que las cargas energéticas ligadas a éstos.

martes, 2 de agosto de 2016

Excedido en Alcohol - Día 313

El sábado pasado salí a un boliche con unos amigos porque me habían invitado a salir. Durante ese día estuve levantándome por una decisión que tomé: no voy a consumir marihuana porque es lo que acordamos con A, y a pesar de que A no estuviese allí, yo tenía que honrar mis palabras. Esto fue difícil al comienzo pero eso será para otro blog, caminando algunas dimensiones más respecto a mi relación con la marihuana. Lo que quiero compartir hoy es lo que sí hice y es tomar mucho alcohol, y voy a enlistar los patrones de pensamientos y reacciones que encarné durante la noche relacionado al alcohol:

-Sentir que tengo que tomar ‘más’, tengo que tomar tanto como sea posible para ‘estar en la fiesta’.
-Enfocarme en tomar más cuando circula marihuana.
-Aceptar el trago cuando me lo pasan.
-Tomar porque otros están tomando.


Luego de tomar cierta cantidad de alcohol, experimentaría dentro de mí tipo un ‘a la mierda esto, a la mierda aquello’ en el sentido de aceptarme y permitirme cosas como ‘atreverme a decir ciertas cosas’, ‘deseo de’ distintas cosas – afortunadamente, debido a mi proceso y cómo he fortalecido mi consciencia de mí mismo, mis decisiones, mi honestidad conmigo mismo, me apoyé y asistí para parar ciertas experiencias, deseos y comportamientos, pero aun así no fue suficiente en el sentido de completamente parar de traer estos pensamientos y reacciones.

Al siguiente día experimenté mucho cansancio, tenía ganas de quedarme acostado y cuando estaba acostado sentía como un alivio en todo mi cuerpo, un descanso sobre todos mis músculos, y me era difícil poder hacer actividades sin sentirme cansado y con ganas de parar para sentir ese alivio y descanso sobre mi cuerpo. Puedo recordar siempre que salía y tomaba (fumaba también) al otro día me sentía como ‘deprimido’, ‘he caído’, ‘no quiero hacer nada’ y dentro de esas percepciones, interpretaciones y reacciones me permitía quedarme viendo la tele, viendo series, entretenerme con videojuegos, salir a relacionarme de nuevo, continuar tomando y fumando, cosas que no requerían mucho esfuerzo, pero que me mantenían en la idea de que ‘había caído’, ‘tengo que volver a levantarme tarde o temprano’.

Esta vez quité el velo de ‘he caído’, ‘me voy a tener que levantar’, ‘he fallado’ porque ahora enfocándome en soluciones, en el cambio en tiempo real, en el proceso de definir, redefinir y vivir palabras he entendido que el cambio está solamente a un paso, es tomar la decisión de qué voy a aceptar y permitir y qué no, y encarnar la palabra / vivir el cambio / enfocarme en las soluciones prácticas. Entonces, cuando quité el velo de mis pensamientos y reacciones, comencé a definir mi experiencia física, tal como la he descrito en el párrafo anterior, y me di cuenta que no es que he caído, no es que he fallado – en realidad es que mi cuerpo todavía está PROCESANDO todo ese alcohol, a todo lo que lo he expuesto durante la noche – y esta experiencia de sentir alivio, de sentir descanso es en realidad lo que requería mi cuerpo, por lo que esa idea de que ‘he caído’, ‘he fallado’, ‘eventualmente voy a tener que volver a levantarme’ me llevaban a, de hecho, CAER DE VERDAD, porque yo estaba aceptándolo y permitiéndolo, primero como una idea, y luego emergerían pensamientos y reacciones en mi mente consciente-subconsciente basado en mi interpretación de que he caído, y ahora me llevaba al entretenimiento, a distraerme de mi verdadera y real experiencia física, para permanecer en ciertas personalidades sociales, de entretenimiento y por tanto de postergación.

Hoy, finalmente mi cuerpo está mucho mejor, y hacer algo de caminata, respirar, alimentarme bien, ejercicios musculares suaves me apoyó y asistió para enfocarme en mí mismo, y no ir hacia el entretenimiento ni buscar seguir relacionándome como evasión de mis responsabilidades y validar la creencia de que ‘he caído’, ‘he fallado’. Con entender este proceso que mi cuerpo ha pasado luego de haber tomado tanto alcohol, he decidido parar de tomar alcohol por un tiempo indeterminado porque ahora entiendo a lo que expongo y coloco como presión sobre mi cuerpo, o sea esta experiencia y comprensión que llegó con el dejar caer el velo de mis pensamientos y reacciones en niveles superficiales y comenzar a realmente ver qué es lo que sucede con mi cuerpo físico y definirlo me ha hecho ver algo que no he sido capaz de ver antes porque tendía a pensar demasiado, tendía a interpretar demasiado lo que me sucedía en lugar de verlo directamente y definirlo.

Ahora voy a caminar un proceso de perdón a uno mismo respecto de los patrones que he notado existen dentro de mí cuando salgo a fiestas y sólo tomo alcohol.

Perdón a Uno Mismo
-Sentir que tengo que tomar ‘más’, tengo que tomar tanto como sea posible para ‘estar en la fiesta’.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo sentir que tengo que tomar ‘más’ alcohol, tengo que tomar tanto alcohol como sea posible para ‘estar en la fiesta’ como una condición de y para ‘estar en la fiesta’, donde entonces ‘estar en la fiesta’ significa tener que estar alterado con alguna sustancia.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo la creencia de que si no tomo alcohol, si no fumo marihuana, si no tengo alguna alteración con drogas de alguna manera, entonces no debería estar en la fiesta, en cierta manera excluyéndome a mí mismo; mí expresión y quién soy sin alteración alguna.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo sentirme excluido de la fiesta por no tomar alcohol o fumar marihuana, y por tanto sentirme excluido por excluirme a mí mismo, mí expresión y quién soy sin estar alterado.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo la creencia e idea de no poder conectarme con los demás, de no estar ‘en la misma sintonía que los demás’ cuando no tomo o fumo, sin darme cuenta que esta ‘sintonía’ tal como la describo en realidad es ‘no tener una personalidad que se ajuste a las personalidades de los demás en un estado de conciencia alterado’.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo enfocarme más en poder socializar y agradar a las personas, y por tanto aceptar y permitir tomar alcohol y entrar en un estado de conciencia alterado que en realidad conocer más de mí mismo en mi relación con otros en términos de decidir qué expresión / palabras encarnar y cómo conectar con otros sin estar alterado.

Me comprometo a mí mismo a incluirme en la fiesta en forma de expresión: de ver y evaluar la fiesta y entonces decidir, por ejemplo, si es una fiesta movida y hay música movida, bailar y fluir con la música; si es una fiesta más de conversación, entonces estar abierto para compartir y comunicarme – decidiendo qué palabra puedo definir, redefinir y vivir en las fiestas, INCLUYENDO MÍ EXPRESIÓN GENUINA.

Me comprometo a mí mismo a ‘estar en las fiestas’ como mí real expresión, es decir, definir la palabra que voy a vivir y cómo voy a vivirla, y entonces hacerlo – donde entonces quien está en la fiesta soy YO MISMO como mí expresión real.

En el momento y cuando me encuentre en una fiesta, me traigo al respiro – me hago la pregunta ¿de qué se trata esta fiesta? en una manera de evaluar la fiesta, y decidir a partir de ver y definir la fiesta / las expresiones de los demás y el ambiente, qué palabra / expresión voy a encarnar para incluirme en la fiesta, sin necesidad de alguna sustancia que altere mi conciencia.


En el próximo post voy a continuar con los demás patrones que enlisté.

jueves, 26 de mayo de 2016

Estás en una Posesión Mental, y Tú Lo Sabes - Día 312


Esta semana tuve una situación que generó dentro de mí toda una experiencia posesiva; el sentimiento/experiencia energética era tan intensa que lo llegué a experimentar en todo mi cuerpo. En mi mente había un torbellino de pensamientos, conversaciones internas diciéndome la manera en que debía resolver la situación que era más bien como el descargar toda esta experiencia con carga positiva sobre una persona específica, y a la vez era consciente de las consecuencias, sin embargo estaba tan nublado por la experiencia y los pensamientos que era muy difícil para mí poder aterrizarme, estabilizarme y tener claridad.

Un primer punto que puedo extraer de esta situación es la imposibilidad para mí de poder tomar decisiones o actuar con claridad y sentido común en presencia de aquello que gatilló dentro de mí esta experiencia, y que se apoderó de mi cuerpo y mente en un momento, lo cual se torna relevante tener presente este punto: no puedo tomar decisiones o actuar de acuerdo a esta posesión energética, porque no puedo aterrizarme, estabilizarme y tener claridad acerca de, a lo que estoy reaccionando o experimentando esta posesión mental.

Un segundo punto que puedo reconocer es que, luego de haber estado en la experiencia energética que me poseyó tanto mental como físicamente, puedo volver a ‘caer’ en la misma experiencia energética, y tomar control de mi mente y mi cuerpo de nuevo, así que debido a las potenciales consecuencias de actuar y tomar decisiones dentro de esta posesión, es absolutamente relevante priorizar el proceso de honestidad como uno mismo sobre esto: hacer introspección, entender mi mente, tomar responsabilidad y cambiar.

El tercer punto es que hay días o semanas que son muy agitados, por lo que se me dificulta poder sentarme a escribir y poder determinar todos los patrones y puntos relevantes al hecho que activó y me llevó a la posesión mental y física. Ante estos casos puedo salir a caminar y hacer perdón a uno mismo sobre los puntos más importantes o destacados del evento, haciéndolo hasta que pueda liberar toda la energía que me sea posible, poder tener más claridad sobre lo que emergió dentro de mí.

Perdón a Uno Mismo & Compromisos

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo querer actuar o tomar una decisión dentro de un estado mental y físico de posesión energética, a pesar de saber que estoy dentro de una posesión energética.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo no importarme las consecuencias que traería el actuar o tomar una decisión dentro de un estado mental y físico de posesión energética.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo percibir que el estado mental y físico de posesión energética es ‘más fuerte que yo’, y por tanto ésta puede tomar mi voluntad y hacer lo que quiera con ella, cuando en realidad depende de mí si darme por vencido a esta posesión energética y seguir participando en mi mente en los pensamientos, conversaciones internas y fantasías o, sacarme de ese lugar y más bien calmarme/desacelerarme y mover mi atención y enfoque hacia otra cosa hasta que pueda realmente aterrizarme y estabilizarme.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo no ver, darme cuenta y entender que tener claridad en el asunto que me llevó a un estado mental y físico de posesión energética va a requerir de honestidad como uno mismo/investigarme, entenderme, tomar responsabilidad y cambiarme a mí mismo.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo experimentarme como que no puedo dejar ir mi propia experiencia y pensamientos en el estado mental y físico de posesión energética, y creer que ‘no voy a poder dejarlo ir’ luego de haber estado en tal posesión.

Me comprometo a mí mismo a reconocer que estoy en una posesión mental y física energética cuando esté dentro de una.

Me comprometo a mí mismo a recordarme a mí mismo que tomar decisiones o actuar dentro de una posesión mental y física energética va a generar consecuencias que, de corazón, no habría querido crear.

Me comprometo a mí mismo a tener la voluntad de ver las consecuencias de mis actos y decisiones dentro de la posesión mental y física energética, poder ver por fuera de la posesión energética y parar toda acción que pueda crear una potencial consecuencia.

Me comprometo a mí mismo a priorizar el proceso de honestidad como uno mismo sobre el punto al cual entré en una posesión mental y física energética, para poder asegurarme de no crear potenciales consecuencias en mi propio mundo y realidad.

Me comprometo a mí mismo a sacarme del lugar que se gatilló dentro de mí reacciones que me llevaron a entrar en una posesión mental y física energética, y así buscar parar mi participación en pensamientos, conversaciones internas, fantasías e imaginaciones a través de desacelerarme/calmarme, aterrizarme y estabilizarme a mí mismo.

Me comprometo a mí mismo a, si no me es posible por cuestiones de días o semanas agitadas el sentarme a desarrollar honestidad como uno mismo apropiadamente sobre los puntos, darme momentos en los que pueda perdonarme a mí mismo sobre los puntos relevantes, las reacciones y pensamientos más fuertes dentro del punto de partida de poder liberar tanta energía y poder tener tanta claridad como me sea posible sobre lo que emergió dentro de mí.