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domingo, 27 de abril de 2014

Día 247 - Relaciones: del complacer al otro a vivir palabras

Para contexto, leer:

Aplicación de Perdón a Uno Mismo (Continuado): No satisfaciendo la expectativa

 
Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo el chat mental “siente/sintió cosas por alguien más” dentro del punto de partida de la angustia por ella haber sentido/siente cosas por alguien más, por querer ser el único al cual ella sienta cosas, sin darme cuenta que estoy levantándome como este querer complacer a mi pareja, y como tal, el que ella experimente tanto lo positivo por ser complacida como lo negativo por no ser complacida por mí, en lugar de expresarnos a nosotros mismos el uno con el otro, vivir palabras como expresión de nosotros mismos y aprender del uno al otro respecto de cómo apoyar y asistir a vivir e integrar palabras – por tanto, en este caso sería un conocer y entender a mí pareja respecto de lo que siente.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo el chat mental “le gusta/quiere a alguien más” dentro del punto de partida de tristeza por ella sentir algo positivo hacia otro hombre más que yo, ya que me he querido levantar como el único hombre que le hace sentir cosas a mi pareja, sin darme cuenta la implicación de experimentar algo positivo y como tal, de haberse separado ella misma de la palabra misma que ella misma coloca por fuera y experimenta como positivo, por tanto, en lugar de sentirme triste y pensar que quiere a alguien más, entiendo y conozco a mi pareja en términos de qué es lo que le gusta, y detengo este querer que ella sienta cosas positivas por mí y por nadie más, ya que entiendo que el experimentar cosas hacia otra persona implica la separación de ella misma de la palabra que define esa experiencia/relación.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo el chat mental “va a sabotear la relación porque no soy el único que quiere” dentro del punto de partida de miedo a perder la palabra fidelidad dentro de la relación, que podría dejar de existir si ella está con otro hombre, ya que quiero vivir esta idea de ‘la relación perfecta’ definida en mi mente, donde la fidelidad es parte de esta idea, sin darme cuenta que este miedo se convierte en una razón para complacer a mi pareja, para que de esa manera ella siga viviendo la palabra fidelidad, por temor a que ella no la viva.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo complacer a mi pareja por temor a que ella sea infiel, ya que he creído que si yo no la complazco/le hago sentir cosas, ella va a estar con otro que sí le haga sentir cosas, sin darme cuenta que estoy basando la relación en energía, es decir, que yo le hago sentir cosas para que ella me permita seguir alimentando esta idea de ‘la relación perfecta’ donde, en mi creencia, se vuelve necesario el complacer a mi pareja, ya que de lo contrario no habría fidelidad como yo quiero.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo temer no poder vivir la idea de ‘la relación perfecta’ donde el único punto que temo no siga en pie es la ‘fidelidad’ de parte de ambos, sin darme cuenta de que como esta idea de la relación perfecta la creé yo mismo en mi propia mente, también puedo dejarla ir, donde en lugar de querer que ambos vivamos fidelidad, yo en mi relación conmigo mismo/acuerdo conmigo mismo me levanto como tal palabra hacia mí mismo y hacia la relación de pareja – de manera que me asegure que en la relación yo mismo esté levantándome como tal palabra viva, ya que es mi propia responsabilidad lo que vivo y estoy creando como yo mismo que también juega como consecuencia, y entonces es responsabilidad de mi pareja si se levanta como este punto de fidelidad – donde entonces se encargue ella de vivirlo, y si para ella no le es posible, entonces ver cómo podemos continuar o terminar de acuerdo a lo que estemos dispuestos. Pero no ya que tema que se manifieste, sino asegurarme de que establezcamos lo que vamos a vivir y cómo.

Continuaré en el próximo post con las declaraciones correctivas y compromisos.

jueves, 9 de enero de 2014

Día 232 – El noviazgo perfecto: perdón a uno mismo




Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo querer controlar y manipular las decisiones y movimientos de mi novia para dirigirlos a ciertos resultados, dentro del punto de partida del miedo y el deseo.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo no haberme dado cuenta el grado al cual había generado la energía del miedo y así también siendo combustible para mis deseos, en donde en lugar de permitirme realmente conocer a mí pareja, he querido dirigirla y llevarla a resultados, donde tales resultados se deben a decisiones que ella tomó debido a las decisiones mismas que tomé yo en base a la polaridad de miedo y deseo dentro de la manipulación y el control que llevé a cabo.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo temer que mi novia tome decisiones que vayan en contra de las ideas y creencias de lo que sería una relación de pareja perfecta, ya que de hecho, he creado dentro de mí mente ideas y creencias de una relación de noviazgo perfecto el cual uso como referencia para mi relación, en lugar de tomar mi verdadera relación actual, volverme consciente de ella y comenzar a dirigir los puntos en base a la consideración de lo que será mejor para ambos.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo no haberme dado cuenta la polaridad del miedo y el deseo que había entrado, por no haber reconocido que tengo ideas y creencias de una ‘relación de noviazgo perfecto’ en mi mente que deseo manifestar, y que debido a las contingencias y la realidad de la verdadera realidad física real en relación a las decisiones de mi novia, reacciono con miedos y deseos, mostrándome a mí mismo lo que estoy aceptando y permitiendo en mí mismo existir como miedos y deseos que a la vez revelan al actuar en base a éstas reacciones, mi naturaleza manipuladora y controladora dentro de la relación.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo conectar mi relación de noviazgo actual a las ideas y creencias de una ‘relación de noviazgo perfecto’ en mi mente, viendo en mi mente constantemente qué voy a perder como definición de mí mismo si mi novia toma decisiones que vayan en contra de mis ideas y creencias de una relación de noviazgo perfecto, y qué voy a ganar como definición de mí mismo si mi novia toma decisiones que vayan a favor de mis ideas y creencias de una relación de noviazgo perfecto, manifestándose así la polaridad del miedo y el deseo.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo poner en primer plano las ideas y creencias de ‘una relación de noviazgo perfecto’, en donde en lugar de ver lo que es mi actual relación de noviazgo para ver nuestro actual potencial para crecer, expandir y desarrollar nuestra relación, yo voy y reacciono y limito la relación a mis ideas y creencias de cómo la relación debería ser y así, de hecho no hay expansión, crecimiento ni desarrollo de la relación debido a que no estoy realmente considerando cómo nuestra relación actualmente es y existe como para dirigirla a su máximo potencial.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo temer que mi novia cometa errores en la relación donde podría fallar en sus decisiones y compromisos, en donde me permito en ese diseño de ‘la relación de noviazgo perfecto’ manipular y controlar a mi novia, y entonces reaccionando en lugar de considerar cómo es que a través de los errores/las consecuencias se puede aprender, como también considerar dar una respuesta a la situación, es decir, avisar/advertir las consecuencias que se manifiestan a manera de poder considerar una prevención por parte de ambos, sin embargo yo trato de controlar y manipular con sentimientos y emociones como el deseo y miedo para obtener específicos resultados, sin darme cuenta que así no hay lugar para la realización de uno mismo de ambos de hecho.

Me perdono a mí mismo el haberme aceptado y permitido a mí mismo no haberme dado cuenta de que en realidad no estoy viviendo una relación donde conocemos quiénes somos, cómo somos, por qué somos, cuándo somos, dónde somos y así entonces comenzar a dirigir los puntos que surgen dentro de la relación en sentido común/qué es lo mejor, sino que estuve dentro de un diseño en mi mente queriendo tener control todo el tiempo, donde en realidad no era una relación de expansión, crecimiento y desarrollo de nuestros potenciales, sino una de limitación y control dentro de las polaridades generadas en mí mente, y así las consecuencias se manifiestan, donde no di lugar a la realización de uno mismo para ambos.